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14 ene 2015

Deseo.

No quiero que me recuerdes, quiero que me olvides con un beso

Quiero estrecharle la mano al diablo al tocarte

No quiero sentarme junto a una ventana, quiero quemarme con tu cuerpo



Prefiero respirar el fuego cuando me entregues a la demencia

Si decides entregarme

Porque prefiero el castigo a desperdiciar el aliento dulce

Un aliento dulce tuyo, si decides entregarlo.



Quiero un momento sin ti, pero con tu figura

No quiero ver el rostro de Dios

Quiero un pecado que me dure hasta la combustión de mis huesos

Que tú ya quemaste, que tú respiraste… pero en mi soledad nocturna



¿Qué son los labios sin un poco de saliva y aliento?

¿Qué son dos cuerpos unidos sin danzar con el viento?


¿Por qué me siento tan sólo aunque tenga a la humanidad en mis manos menos a ti?

8 ene 2015

Ausencia.

Cuando no estoy sólo me busca el silencio,
y me apaga en un fruto sereno y elegante,
parecido a tu boca como tu boca es mi silencio, pero
no es ese silencio el que me encuentra
con el alma desnuda,
el cuerpo en el aire...
con las alas rotas.

Cuando no estoy mis respiros se rinden,
se ahogan y reviven,
se escapan y me encuentran un hogar nuevo;
pero no son mis respiros los que atraen a la noche,
pues la noche me encuentra, como aquél silencio...
pero no es tu boca, ni son mis hogares casuales.

Cuando no estoy no hago ruido, ni me quedo en el suelo;
me gusta ir de nube en nube,
porque quiero encontrarle un lugar mis lágrimas para suicidarse.
Busco luz y calor,
porque quiero encontrarle un lugar donde quemarse a mis huesos
y mi carne alimente a las bestias.

Cuando no estoy es porque aún me busca un silencio
que no es tu boca pero tal vez sean tus deseos
y me refugio en el sufrimiento, hundido en placeres...
que no son tu boca,
pero tal vez sean tus deseos.

Cuando no estoy es porque aún me estoy buscando;
voy de nube en nube y busco calor y luz
y busco encontrar el lugar y quemar mis huesos
y observar a mis lágrimas suicidarse...

...porque con las alas rotas soy mi propio silencio
que ahoga sus respiros para no estar...
para salir a buscarte.

3 nov 2014

Silencio.

Me ofrecí a ser prisionero de tu silencio,
las pesadillas se alimentan de indiferencia
y de tus colores escondidos sin mutua esencia
nacieron los poemas dedicados a tu desprecio

Me dejé vencer ofendido por el cómico aplauso
y mi sombra desde la nublada sonrisa cantaba la espina,
burlando el mito de un beso perdido con un verso,
donde soy nada por buscar tu mirada en miel envenenada.

26 ago 2014

Frida.


Le pintó sin permiso una mueca deforme y sanguinaria, restringiendo aquello oculto, alabando su desdicha como lágrima suicida; Marcelo cuidaba de sus perros, tomaba los saltos temperamentales de Don Carlos como mi Caudillo resentía de los analgésicos. Marcelo lloró, claro, pero no sé si haya sido por la ausencia o por la falta de presencia de mi Caudillo; niño que hacía el amor con su tinta sin expresar conclusiones ajenas de poeta, como libreta vieja pero rara vez víctima… Lloró, claro, como cualquier amigo que es testigo de una situación que no cualquier amigo vive.


Le escudriñó sonrisas, entre arrugas y líquidos, hacia cualquier presencia de pesadillas conscientes. Recuerdo a mi Caudillo escondiendo banderas como tesoros que uno que otro Marcelo tenía, y entre cables las veneraba y entre teclas las defendía y entre tesoro y tesoro su padecer de almas rígidas y sangrantes revoloteaba burbujeando y pensando. Recuerdo su exceso de palabras entre los renglones.

No me conocían, pero me resguardaba detrás de las sillas sus aventuras de hazañas con resultados malolientes y heridas cuyas cicatrices exhalaban el aire que rondaba mientras eran vividas por él y los seres que él llamaba -con compasión, emoción y tristeza- cuerpos que respiran mi necesidad de quererlos. Él me reconocía detrás y entre las multitudes como confidente y multitudes sus sueños y alucinaciones provocadas por aquella aventura en las rampas del Cerro Manco donde usaban la estática de las piedras grandes como pincel ante la epidermis y la dermis, aquella en su casa cuando leía en voz alta Schopenhauer de Emilio Carrere mientras lamentaba que hablara de él y fuera el poema como si él nunca pudo haberlo escrito, aquella en la que lamentaba en silencio mientras su propia amenaza se escondía bajo sus órdenes jamás revelarse…


Aunque nunca me hayan visto ellos, aunque me ignoraba como Una Puesta Del Sol de un pagano Max Jara que, tambaleando entre maderas crudas a la altura bélica fue vagar inamovible nombrando Él Verso de P. Prado y puntos y puntos y puntos…

Caer sobre lienzos que ya no querían ser serenos, querían ser arroyos, y sólo sabían convertirse en fuego abrumado por sus propias coronas; mi Caudillo divertido entre mortales y su amor, transfigurado por el éxtasis de las emociones sin hallar y la cálida caminata -hacia una rosa cadáver y lirio enfurecido donde se leían, iluminando el pórtico, Sheol en sangre de hadas vírgenes- donde Delmira Agustini era seducida por un invito, invito cordial, invito descuidado, invito solemne, invito sin techo entre cortadas humeantes, un invito Lo Inefable. Y Caudillo iba y jugaba entre roble claro y roble oscuro suspirando el algodón garganta que lo bloqueaba.


Extrañaba mi Caudillo una melancolía que a Octubre no le importaba, los lobos lejanos de frágil verde agonizando trampas en límpidas escaleras muertas. Marcelo Bastián Reverte, que poco cieno cargan tus brotes de obediencia; porque cuando él mismo te relataba sus sueños, parpadeantes olas distraídas por pequeños deseos de morir, no te añoró el desdeño obstinado por la nada evaporada… Confió en ti su atormentada ternura de trascender mediante sonoras confesiones un tejido cantando alimento carroñero, y dejaste golpear esa lluvia tranquila el individuo besado por la tumba de los paganos y su moral ceniza.
Quería ser todo lo contrario a lo que te culpó por impuesto labrador; un buen amigo que por mal amigo fugó como hierba encaminada a los caprichos de Carolina, estrecha necedad la tuya ahogada en el silencio que nunca fue tuyo… te maldigo. Pero mi Caudillo, en sus vientos vulnerables no penó el desvelo por Sofía, que por orgullo se estancó en el desvío perpetuo y las amistades y hábitos de Marcelo, como marea, la estrellaron en un cielo blanco y soledad y soledad y soledad.


Porque eso es memoria… memorias líquidas que los celos de astros intolerantes se aprisionaron en la fugaz nota, rebotando la circunferencia de los axones totales con mi receptor de Luna, Caudillo… siempre fui tu fugaz nota tapando la Luna.


Torturaba los pasos entre la razón y la carta a medias dirigida como antifaz acronológico a Sofía; ejecutaba leves y tiernos golpes a sus labios con la punta opuesta del grafito, indeleble ante la sumisión de sus emociones y restante de la cordialidad compuesta. Sofía Mercedes Loreana, que poco terreno ensucia tu voluntad de alma perdida; porque cuando él mismo te sonreía vagamente entre la penumbra proclamada amistad presentada en trivialidades filtradas con levantamientos de poder carente, te regocijabas sobre los besos que nunca fueron tuyos. Te gustaba permanecer como anzuelo y tentar la dulce cifra esquizofrénica de mi Caudillo, hundido por sostener tus pasos sobre el agua, que reaparecía en epopeyas sidéreas, que gustaba de tomar forma de albogue, que ondulaba mármoles escribiendo campiñas explotadas por inexpertas neuronas hierofantes, que hojeaba oraciones vacías para cultivar cuclillos imaginados en el agro de tu estancia.


Carolina terminaba su labor de reconocer a su hijo como mascota y dibujarlo como parásito que se alimentaba de las ganancias de su trabajo. Un estorbo que no era pantalla ni cortina de su orgullo, solo una excusa del mismo para complacer espejos de la clase alta. Mantenía sus actividades lejos de la consciencia de mi Caudillo como si fueran imposibles de deducir, pero yo las deduje sin dejar escapar glifo alguno que revocara la astucia de la mujer… por extrañamiento lúgubre, por la profanación de la lujuria en su tumba, no sé, por correr hacia la epopeya.


Su padre murió por el fuego de lo inevitable, por la pastilla nunca creada, que el milagro aniquilado por la realidad llevó consigo en su vientre. Señor de externas manifestaciones cuando renunciaba el dolor de su hijo, manifestaciones sin vocales, programadas para compartir antes de que mi Caudillo tuviera algo para intercambiar. Porque sabía de la condición de su hijo desde la primera vez que lo tuvo en sus brazos, incluso antes, y murió por la misma causa predestinada y escéptica cinco años después; Carolina sólo continuaba en estaciones edificadas con sudor de moneda heredada, simulando técnicas refinadas que mi Caudillo gustaba comparar con ciertos trazos de Buñuel en su Bella de Día. Agresivo, solo, cínico, triste… y siempre dibujado por la imaginación de las circunstancias.


Cortes de lo infinito; Marcelo y Sofía martirizaban con bellos roces de aquellos lirios el roble no deseado. Noviembre de piedra; te escucho, Caudillo de lo infinito herido, historia parapléjica de lo común que nació atormentado en abril… Noviembre potable, Marcelo, Noviembre minado, Carolina. Su alegría conforme con la gravedad de la paz molida por lo hermoso del último viaje; aquél último viaje futurista de telas desvestidas por la bala de lo ocurrido jocundo. Lazos morenos entre la calma, Sofía, miedo en el escape con prudencia de girasoles alternos.


Mi Caudillo en su comunión de alas paganas derrumba estelas que dejaron las esponjas necias de esas costumbres estúpidas. Tú, mujer de ley castigo melodía de contrarios, pluma de cristal que en la lluvia moldeaba miradas sobre tu piel cegadora; él tocaba las visiones que en su espalda nombraba tu aurora, y tu aurora en los gritos de sus paredes cansadas de su propio deseo correteándote. Encantado con los difuntos de estrofas perfectas, buscó la nieve de tus segundos, la luz de tus rincones prohibidos… y ojalá te escriba con uñas sobre la sangre del algodón enterrado en la notica de tu sombra.


No toleraba templos; añoraba risas calladas que la desesperación de los lobos, cayendo sobre el plasma de su testamento, desaparecía caramillos tartamudos por el fantasma de tus andares. No fuiste perpetuo descanso cuando fuiste carcomida por la cuenta regresiva sufrida por tu aceptación a la hoja en blanco siguiente. Tu provenir fue parido por su dolor, Sofía. Junglas de comodidades, fruto del cielo incinerado por la precisión de los que los han criado; hogar sin polvo, estribillos dentro del alcance, manos en bolsillos presos de una cabeza viviendo una primavera jovial, manchas de mundos mortificados y procurados de acusaciones, enemigos escuchas cantantes de lo imposible… Tú, Marcelo, mi Caudillo y lo sencillo de su inmunidad ante la participación de las tareas pensantes.


Persigue retratos que maldicen destinos y membretes injustos, no merecidos. Tengo su carta, tengo la familia de su perecer, tengo la indecencia en coro de sus augurios. Público, aclama su riesgo partido en dos, porque la función que disfrutan también fue tono de santos Heráclitos repetidos en enredos linterna. Mi Caudillo fue una trova sepultada en tradiciones que rechazaban su cita encapuchada, y fue un título cuyos favores que por gratuitos abandonaron su impecable y nocturna interpretación. La suerte fue manipulada por la traición perpetrada por la intención de aquellos lirios fúnebres.


Mi locura habló contra mi cintura, distorsionada por el delirio de su florida senda hacia el capullo delicado del cansancio… La Bella Locura. Sus huellas vacilaron entre promesas y figuras vistas más por amantes cobardes entre relatos que por el conjuro de una gaviota fusilada en ideal ramificación de notas suicidas. Cuidado con esta canción corrompida por aquél miedo, lirios de tinta en una carta de arduos derroches turbios, cuidado con el ángel de aquél miedo entre agua y flores… un peso exuberante y un fondo seco bajo la corriente del Caribe. Se amarró a una deliciosa forma de elíptica aleación entre metales que soñaban ser fusil para crueles sacramentos apuñalados por los nardos paganos conspiradores de un futuro ostensorio clavado en la frente donde Adramelech estrechó la eyaculación de la hipocresía. Hoy desde una cima vieja regalo una pasión desempolvada, ofrenda para la desnudez de tu inferno amante; apagaré aquella filtración de aquellos trazos de aquella tinta desganada de volver a protestar las encías peregrinas de llagas célebres, porque tu historia merece altar de pájaros negros y gemidos de una venganza en éxtasis. Mantillas heterogéneas por ocasiones imborrables, las ofrezco; limpia mi carne por el sudor de una equivocación con aquella inocencia, pero sucia inocencia… pero responsable inocencia… incapaz de lejana decisión irrevocable del río hormonal cargado por la mozuela cubierta de aceite escurriendo del crucifijo infractor ante un agravio frutal y estupefaciente.


Licor con imagen pajiza o muro almíbar gitano, frente la transparencia de tu acentuado querer, ofrezco tu manifiesto plasmado en tu nombre, nombre proclamado Miedo como percance raso, tormenta de seda. Marcelo lee un discurso alabado por el fanatismo de la hipocresía, Sofía mantiene la cabeza baja, Carolina ocultaba los pasos de un ruido al vacío para evitar un cariño vagabundo, Carlos Bastián Posento bailaba su indiferencia en el proscenio del fanatismo alabado, el Cerro Manco lloraba a través del sermón del bosque, yo pintaba de plata aquella enagua de espinas verticales… martillando el limo del cristalino de mi Caudillo yacente en potra de un súcubo sin corpiño ni candados astrales. Beso aquella membrana del engaño, le juro que cuido de sus viajes hacia el roble y manzanas de oro, le procuro una sábana oscura que baña el ritual culminante de su otorgamiento para que en pleno destello de ausencia diluya arena flotante con aroma azucarado guardando nuestro pecado centinela.


El campo de las casualidades; entre una carta que revoloteaba en bienes, empero, vecina del futuro atacando la sorpresa de los mandamientos infantiles, como algo buscando firmas resistentes al papel sustancia de la tensión secreta… sufría yo de correr por el vértice del minuto intransitable, anulado por mi Caudillo, en el campo de las casualidades, sosteniendo la cabellera del opaco espesor que juraron sus más cercanos calmantes humanos.


En el terreno muerto, puente entre la frescura del secreto bajo mi falda y su beso adormecido por la cripta del océano, concurría la peste de un sombrero religioso. Fabián Navarro Escalante, que poca geometría habita tu regazo de maloliente fe seductora; porque cuando él mismo redactó el veredicto de sus órganos, optaste por la esclavitud de tus seguidores. Siempre maldijo las intenciones de los tuyos por desvestir los asquerosos intereses propios bajo una lupa incandescente.


Yo escribía, todos los demás dormían, y yo escribía.


Pobre idiota en remedios de riachuelo salado, ¿saben? Como cuando estiras el cuello creyendo que lograrás observar el barco que ya escondió su mástil en el horizonte y se calla el fueguito travieso y niña psicópata de cartón húmedo por la sangre absorbida, ¿saben?


Siempre regresa al diccionario de las estupideces en la gran enciclopedia llamada “buscar pareja”. Porque somos animales, le gusta aferrarse a eso cuando lo cuestionábamos; quería enamorarse a través del silencio irresistible de la promiscuidad. –Benedetti, hermanos- y se recargaba en su asiento cruzando los brazos con una sonrisa indestructible. “Comiencen a ver nuestro comportamiento como simple comportamiento mamífero. No me refiero a nuestra naturaleza como la de cualquier otro ser vivo andante; mantenemos un cerebro reptileano lleno de instintos como copular y procrear y sentir placer y celos y estupideces. Y yo digo que los sentimientos son primitivos, pues el amor concluye con el desvelo de los celos y la obsesión; pero… ¡junten eso con este tiempo de retrógradas donde es más importante tener sexo por estatus que por placer! Somos la generación de los viejos que, sobre una melancolía desarrollada en chinga debido a un jodido salto de hipotéticas brechas generacionales, se dejan vender debido a la rapidez con la que surgen nuevas tendencias. Por necesidad hasta tuvimos que poner modas ridículas, ser alternativo y creer en cultos ancestrales que –resaltando su voz y acento de orador- dicen que los siguen pero no tienen idea de lo que significa porque la historia nos coloca en una consciencia adaptada a nuestro presente muy diferente a la de los pioneros devotos a dioses culpables de sus glorias y desgracias –recupera el aire- gracias.”

Identificado como El Encantador de Culebras por sus sermones sobre humanidades mientras se contradice continuamente y eso nos preocupa, sostiene su característica divagación y lo explota hasta quemarnos cuando está a una palabra de revelar sus emociones ahogadas. Está desesperado por no lograr enamorarse… tal vez porque canta al bañarse, porque le gustan los gatos, aborrece el deporte, se joroba al sentarse, le gusta pintar escenas oscuras y pesimistas, le gustan las películas violentas y sombrías o de hiperfantasía y surrealistas, es psicópata romántico, es cínico hedonista, disfruta la noche y las madrugadas, disfruta de los textos neoclasicistas y vanguardistas, adora la luna, adora estar solo, adora tocar y ser tocado, adora aislarse, adora conversar, adora callarse, adora la música en alto volumen, adora el silencio, ama reír, ama la ira, ama los besos y ama la insensibilidad… pero su mayor defecto era idolatrar la rebeldía, el paganismo positivista, la física, la manipulación, las mentiras y la conquista del conocimiento puro.

Nunca desfalcó los terrores de los mortales; pero él sí, decía, y con suerte las almohadas le ayudaban a escribir, porque las otras veces era arrendatario de los desvelos y se guardaba las ganas de golpear el cartón de su dormitorio que usaba de excusa para cantar a media noche. Descansaba con cervezas y no podía concentrarse nunca leyendo Cuentos Completos de Cortázar porque Alfaguara le causaba cierta desconfianza. A él le gustaba la cerveza, ¿será una cama de distancia?, ¿serán los pólipos del sol sobre la sábana y el cénit de una exploración inconclusa?


Pero ella, Frida, quería verlo y sólo eso mientras llegaba a cualquier reunión de nuestras epístolas viejas en quistes blandos pseudointelectuales, y se preguntaba por qué lo merecían, y se balanceaba entre el sí y el no de sus primeras respuestas. Porque le intrigaba todo lo que ocurría alrededor de una convención social como ésa, y se imaginaba a las causalidades fundando una mafia de predestinaciones inequívocas; juzgaba el lastre de las ciudades hiperpobladas porque él se mudaría algún día a la capital y sesgada en el pálido asiento invocaba sus leales sentimentalismos. Pensaba en él incluso mientras se hipnotizaba con el Nintendo, descansando un pequeño Tláloc en su espalda baja. Pacífica pero fuerte y perseverante, atrevida pero inocente, tierna pero traviesa, le gusta la poesía romanticista y las novelas largas, es fanática de series, estudia física pero no le gusta porque quiere ser actriz y seguir melodías manifestadas en marihuana y libros, es independiente y libre pero reservada y responsable, era líquida, le gusta mucho hacer ejercicio y ejercicio nada más; la pizza y la cerveza son prioridad aunque sabe de vino y de carne, prefiere quedarse a leer un viernes e ir a un bar tranquilo el sábado que ir a fiestas y éstas convenciones que la distraen de la periferia neoclásica. Todo esto él no sabe de ella, solo la ve a veces y han platicado en ocasiones cuando la música revuela una melancolía y sobre cómo estaba el ambiente en el bar o de bioquímica.


Sofía, el fuego, comenzaba a provocar comezón irracional en un lugar que rasca pero que no satisface ni evita futuros roces con la vocecita molesta. No la ama, la desea, no la explica, la entiende. “No sé qué carajos es la incomodidad de saber que estoy con ella. No me incomodan sus besos, todo lo contrario… y el sexo es increíble, coexistimos como Io y Europa, ¿saben? En una órbita cortejando algo más grande que nosotros mismos” y asentíamos idiotas, como esperando que él mismo cambiara el tema, “pero no somos, como son la canela y el café, el tabaco y la madrugada literaria, un buen toque y Marvin Gaye, como cerveza y charla; somos más bien como vino y uvas, como jugo y vaso y no jugo y boca” y asentíamos perplejos, como tratando de recordar a alguien que no conocíamos.


Es una tarde feriada, planeamos no escatimar gastos y nos fugamos a la recreación perfecta donde él conoce a sus amigas, la tierra, el aire, el agua. Y juzgamos canciones y  cuentos. Y rompimos reglas. Y sentados conocemos el verdadero placer de tener todos la razón en todo. Después, su novia, el fuego, despega durante la noche festiva.


Agua, tierra, aire, nosotros, él. Fumamos marihuana en una sala donde los asientos blancos nos obligaban a extasiarnos como gatos antes de dormir, contemplamos los cuadros y recuadros y las escenas y los momentos y lo intrépido de la excitación sexual sobre la tensión. Magnífica la compostura atmosférica entre los elementos… y una de ellas sale a imaginar una historia sobre la calle.


¿Qué es el hombre joven cuando en sintonía con el reconocimiento abala la ciencia de su propio relato y perdona todo aquello que escribió en su contra?


Somos autores de nuestra propia vida, una obra que no es para nosotros pues nunca la volveremos a leer, una escritura para lectores que no conocemos, un odio hacia lo que alguna vez nos provocaba orgullo y bienestar. Por nostalgia mecánica nos encontramos sobre una senda confusa de piedras inquietas y ciegas; tropezamos para no volver a ver claramente, nunca más, pues caeremos culpables por conocer a la piedra que nos enseñe a levantarnos. No creemos en las coincidencias, pero en ese mismo más tarde que nos orilló a rellenar la pipa, Sofía, el fuego, despega durante la noche festiva para masacrar la formalidad de la relación vía teléfono móvil celular. Salió a buscar aire…


"¿Te gusta la noche que como cartón se moja y se pudre si alguien más llora sintiendo el calibre de la paranoia emocional quemándole la piel? ... porque me gusta, me gusta sentir y saber que estoy sintiendo. Tal vez me conformé con lo que había vivido plasmado en un contrario a ese mismo pasado que me reflejaba en aras del progreso límbico, ¿sabes? Porque me reconozco sin conocerme justo en este preciso momento e imagino una historia sobre la calle. Quizás para seguir buscando hay que caer en el error de encontrarse" Y ella le hablaba de sus pasados romances y de cómo pasaba su inconsciente el tiempo entre matorrales espesos, suaves, espinados, esponjados, a veces situados, a veces al aire y desnuda.


“No quiero reproches de mi salada culpa. Estamos tú, yo, la calle y su historia. Quizás para seguir cantando hay que caer en el fatal error de atorarse una canción en la cabeza; cantar, odiar, renacer, repetir.” Ella alzó la mirada, él la vio un segundo para continuar su desdichado melodrama observando el pavimento, relacionando ácidos nucleicos con sonetos y trova; tal vez soñaba despierto, quizá sí sentía una fuerte sensación en el estómago que opacaba el ruido del interior, tal vez sí sabía que ella estaba verdaderamente ahí parada… “Tal vez quiero lo independiente y libre pero reservado y responsable, tal vez le gusta mucho hacer ejercicio y ejercicio nada más; tal vez la pizza y la cerveza son prioridad aunque sabe de vino y de carne, tal vez prefiere quedarse a leer un viernes e ir a un bar tranquilo el sábado que ir a fiestas y éstas convenciones que la distraen de la periferia neoclásica. Tal vez todo esto no lo sé de ella, quizás sólo la veo a veces y hemos platicado en ocasiones cuando la música revuela una melancolía y sobre cómo está el ambiente en el bar o de bioquímica… tal vez quiero una mirada líquida y tardes de Nintendo, observando la dulce piel tatuada en una espalda baja…”


Y ella, Frida, el agua, lo miró como empapándolo de incertidumbre antes de terminar su imaginada historia sobre la calle… y se dio cuenta que aquella imaginada historia sobre la calle era la historia más hermosa del mundo, pero que él, Encantador de Culebras, nunca estaría allí… como él, Mi Caudillo, nunca saldrá milagrosamente de su tumba.

25 ago 2014

Sin besar el suelo.

Cuenta, cuenta... te has sentido bien, te has sentido tuyo y libre cuando conoces las sábanas o construyes el agua y cantas y cantas.

Escribiste en los rincones alguna vez pero hoy te regocijas en ideas asexuales unidas a la naturaleza de tu mente científica e ignorante, ignorante curioso, ignorante inconforme.
Pero la sangre fluye y se excitan tus instintos, la furia es un poder que debe entenderse en consumo y hay una delgada brecha entre ataque y burla, entre demencia y poesía.
Poeta, ríndete;  nadie te escucha, mejor escribe y escóndete. Si te quieren, quiérelos. Si te odian... destrúyelos.

Cuenta, cuenta... te has librado de los prejuicios ajenos y corres y corres y cuando estás a punto de caer, flotas.

19 jun 2014

Tinta de Estrella Sangrante.

[Frida: preámbulo]
("Le pintó sin permiso una mueca deforme y sanguinaria, restringiendo aquello oculto, alabando su desdicha como lágrima suicida...")


Corren cuerpos celestes por tu piel helada...

Oblígame, Luna errante cenizas rotas
a quemarme en tus escondites morenos,
a beber del llanto llano por la azada de tu rostro.

Ahógame, Luna forastera veranos mudos
en los cantos terrestres de ríos y colores,
en el sentir de mis dientes solaparse.


Flotan piedras líquidas por tu nervio dormido...

Grítame, Luna soñada aires interrogantes
que la flecha ovoide desgarró mis versos,
que te gustaría enfriar diorama de mi desvelo.

Impídeme, Luna tintada sabores palpables
un sol que resucite con medallas,
las nubes huérfanas de tus castaños olvidos.


Repiten orgasmos fúnebres por tu zafiro portal...

Escóndeme, Luna triste páginas silentes
del homogéneo tiempo impredecible,
del humo maleable corrosivo de ternura.

Domíname, Luna opiácea placeres frustrantes
ante la divinidad de tu esbelta imperfección,
con látigos de errores oportunos e imparciales.


Parpadean libros centinelas por tu frágil poesía...

Destrúyeme, Luna exquisita paredes pendientes
porque mi pecado alucina la figura de tu inocencia,
porque la silueta peligra tras las cortinas infantes.

Sométeme, Luna humana miradas holonómicas
a complacer el papel desnudo con tu nombre,
a tus senderos negros para reflejarme.


Susurran pechos estruendo por tu bosque famélico...

Miénteme, Luna ocular besos cangrejo
creo en la decencia dionisia sobrante de mensajes,
creo en la embriaguez de tu garganta bélica

Complácete, Luna siniestra universo efímero
con las arterias de la noche que me padece,
con el irregular destello de los atardeceres


Corren almas prestigio por tu desliz mestizo...

Oblígame a no estar,
Ahógame en tu vigilia,
Grítame que no existes,
Impídeme reaccionar madrugadas,
Escóndeme de tus pupilas imperiales,
Domíname con tus caricias veneno,
Destrúyeme para escribir en vida,
Sométeme a una muerte escrita con tu lengua mentira,
Miénteme mientras cuento óleos latentes sobre hojas eternas,
Y Complácete con esta hemorragia de texto suicida,

Luna inventada, Luna espinada...
No te alcanzo, Luna descalza...

Sorpréndeme roja, sangrante de vapores mendigos, sorpréndeme humeante... pero caminante entre mis páginas.

Por favor, travesura del amanecer, ante todo aquél furor estrecho de letras bebidas...


Ya no me sorprendas...






25 mar 2014

Oculta.

Te he visto en los espejos.

Caminando sobre las oraciones, de pie frente a los umbrales.
Te he visto pisar fuerte, padeciendo del aire dorado.
Haciendo formas con el humo, figuras curvas con profundidad de viento; te he curado, alimentado de verdad, te he recordado del cuarto sin luces, empañado con azúcar de tus propios ojos, quemado con mi sonrisa.

Te he esperado con tinta en la lengua; restringida de tu calma, desesperada de tu palidez, llamada con autoflagelaciones. Te he perdido en mis sábanas; escurrida entre mis dolores, clavada en mis pasiones, puesta en sombra ante mis heridas. Te he ayudado, sobre todo, a escapar de las manchas ruidosas.

Encontrada en un piano que celebraba la fiesta fúnebre de los ángeles sin esperanza, buscada por el pensamiento prisionero entre pasos alienados; te brindé frío, oscuridad, libertad y libertinaje; te brindé desahogo, blasfemias jamás contadas, besos de perfume, números exquisitos, tonos de negro no imaginados, el devenir de sangre y llanto...

Te he salpicado con mis secretos homicidas, ¿y así me lo pagas? No te creo, no creo que te siga imaginando.

Porque te he existido,
Existe amor mío... existe.

15 nov 2013

Sofía.

Eres un trago de dulce fuego alucinógeno...
Eres una hoja vacía y eterna y llena de sorpresas

Pero, por favor... ya no me sorprendas...

No me sorprendas que se quema mi caída al helado infierno
porque eres los errores del grafito poeta
eres la fuerza que rompe el lápiz
que oprime la hoja...

No me sorprendas que vuelvo a escapar abriendo los ojos
porque se que te buscaba al partir un alma
mutilada porque la podemos compartir
asesinada solo para verte sonreír...

A veces me gustas solo porque puedes silenciar el tiempo
y a veces me gustas solo por tu nombre
Tu nombre son mis páginas rotas en bandeja
para que tú las pruebes, para que no me arrepienta

Eres mi prosa sin emociones
para que no me sorprendas... para que no me aprisiones
es más, ya no lo eres todo, ya no te equivocas,
por ser errónea... por ser grafito.

Eres la tinta blanca que tortura con temple la luz
la epístola del fantasma que arrastra toda la poesía con sus dientes
martiriza las rimas del amor perdido con augurios
Eres el desorden de mi mano y su redactor
el desnudo y amargo metaverso que hereda las voces

Eres un antojo del anochecer
y aunque quizás no seas mis madrugadas,
invoco a la Luna cuando la noche busca saciar el antojo
y he invocado a Luna muchas veces...

Tampoco, quizás, seas el polvo en mis ventanas,
o el jugo de las almohadas,
o la psicosis de mi sangre,
pero te llaman mis demonios

Y que me castiguen los mismos si es que miento,
que ahora mismo que te escribo
aullaron los perros
que de no ser perros... yo estaría ya muerto...

Muerto... pero aún escribiéndote.

No me importa si la Luna quiere su progenie casta
que me busque al amanecer, cuando nadie la nota
no me importa si no estamos en estancia rota
contigo es evitable, pero no quiero evitarlo, tener una vida tan corta.

No es amor, no te confundas
estar enamorado es encontrarse a uno mismo en otra persona
yo me jodo la frase, le corto el tejido libertinaje
la convierto en piedra o la uso de espionaje
Que me corte, que me jodan...
lo tuyo es puro colmillo con esponja.

Eres lo que me convierte en amante de lo tétrico;
tal vez solo seas un pequeño cáncer en mi locura
muere limpia y sabe que muere

No muere feliz, muere en la cordura
la muerte tétrica, la más hermosa
la muerte culpable, la muerte limpia
y sabe que muere
y sabes que muere...
y sigue siendo muerte sorpresa
y sabes que sigues siendo una muerte sorpresa...

Pero, por favor... ya no me sorprendas...

17 oct 2013

Durazno


Estoy sometido bajo una luna rebelde
Luna rebelde con olor a durazno
Que no le importa mostrarse
Que no le importan las luces ni las prisas

Las nubes censuran su aroma
Nubes promiscuas de los vecinos
Sentado bajo el régimen de los oscuros
Cantan las ganas de la altura
Sollozan mis ganas de alcanzarla

Tú que te acercas para evitarme
Gustas de presumir tu encanto
Se lo permites al mundo enfurecido
Que se apaga para distraerse contigo
Y yo bajando la mirada hacia una idea
Intento tomar el viento con la mano...

Me gustaría que fueras imposible
Que velaras por llamar la atención de las rocas
Que alucinaras alfileres en esas nubes
Y no camas con espadas

Me gustaría que fueras como la luna
Valiente opacando las estrellas
Me gustaría que fueras de vestido negro
Irreverente en tu aroma de luz puntual

Me gustaría que seas la luna
Siempre imposible... Y nunca invisible...

14 sept 2013

El Aroma del Cielo.


Dejando de amar mi vida me despido.

Me he apagado con lo único que puedo sostenerme.
Me he apagado porque solo se necesita un suspiro,
porque en el oficio anónimo se necesita encontrar...
encontrar lo que la gente busca,
porque no hay límite más largo
que el estar completamente solo....

Es un infinito verso que nadie lee,
nadie escucha,
nadie siente y nadie percibe.
En un susurro pueden suceder muchas cosas;
yo creía que ser escuchado no importaba,
pero de mí a nadie le interesa ni un susurro escuchar.

Me elevé con una puerta al pecho
a veces me dejé caer en el cenicero de nadie,
porque lo fácil de vivir es ser invisible
y ser cenizas.

Que mi vida sea un silencio merece ser la palabra muda,
que mi cuerpo sea una galería
y los prejuicios merecen ser la voz no juzgada.

El aire que camina sobre el alma
que creía ser sobre mi alma,
porque mi alma es un robo
y ese robo fue tragarse el ímpetu del viento,
porque de aquel viento mi boca se invitaba...

Creía que en mi sueño se desnudaba la arena
y en la arena se absorbió sólo el mar sincero.
Porque sincero pasaba el tiempo de la herida,
como el límite de mi sonrisa
como mi alegría de pañuelo
como mi sangre que fue una mancha para los dioses...

Hoy me despido con el corazón seco,
con el fuego arañando la piel de mis desvelos
con lo que sopla el verbo burlándose de mí.

Hoy, la noche está en mi piel
donde el mundo entero duerme...

Hoy me despido porque no saludé nunca a nadie...
Hoy mis lágrimas son las flores que nunca habitarán sobre mi tumba.

Hoy nadie lee esta última nota suicida
porque no soy capaz de suicidarme,
pues no he visto la vida
desde aquel recuerdo indeleble
que solo yo noté
porque ya estaba muerto...


Así huelen las nubes...

3 sept 2013

Ectoplasma.

(Ella, fantasma)

¿Por qué el aire entra más frío a los pulmones mientras se tensa la piel y los ojos esquivan los ángulos?
Las ganas de ser ciego para que no pierda las ansias, por eso no te veo, evito las sonrisas, las palabras y las miradas rápidas. Te siento sobre mi espalda y la presión obstruye la atención a la vida; la urgencia de seguir en el trayecto imposible. Estar corriendo confundido en un túnel, donde se desata un diluvio en el exterior y el final es oscuro e incierto, mirar hacia atrás para mostrar el sudor anónimo del pecho. Golpeo el suelo con la barbilla pero el espacio no se detiene escandaloso y el ruido estrecha la vista.

Imagina un viaje a la montaña y tal y como es y súbito como lo sientes. Enciendo un cigarro en la cima, el viento mueve la flora y mi camisa, el humo parece invisible; la vista es y no está, lo que ves está pero no es. Un paisaje en el que al parecer te encuentras, pero no tocas el paisaje, que es lo que vale la pena, lo hermoso. Eres feliz no porque estés pensando en el lugar en donde estás, sino por pensar en lo que ves. El color inmóvil de la distancia, el relieve del horizonte, la textura de la alfombra viva bajo nuestros pies, el ave escurridiza rompiendo un orden, la entropía del corazón...

Pero cuando es de noche. Aquél diluvio seco y de negro placer, el dónde es cuándo y viceversa, cuando estoy, donde soy... me escapo hacia el mismo lugar para fumar el mismo tabaco; pero aquella vista, lo hermoso, lo que vale la pena, ya es distinta. Se nota un cambio en la percepción y se siente un sobrenatural giro incompleto, estoy sobre un suelo horizontal y el abismo es aquél lienzo negro con pequeños puntos blancos. La luna, estando antes a mis espaldas, me cobija con su luz desde arriba y me dejo caer.

¿Por qué se están helando mis pulmones mientras te siento sentada detrás de mí?
Será que me encuentro observando aquél paisaje oscuro, un papel; que tu presencia es aquella luz, cobijándome. Será que estoy buscando el lienzo, ser ciego; que aquellas sonrisas, miradas y palabras no están... y me dejo caer...

¿Hasta dónde voy a caer? ¿Hasta dónde dejaré de sentirme así, sin sentirte ni observarte? ¿Será duro el golpe? ... Será duro el golpe. Estoy observando un paisaje oscuro que no quiero tocar... porque no puedo tocar la luz detrás de mí.

27 ago 2013

Ella, fantasma.

(Ectoplasma)

En el rincón de espectacular nombre y de fuerte monumento, en el correr de millones de almas y pedazos de las mismas, se jubila el hielo a su esplendor de estatura magnífica y desaparece.

Las señales aromáticas de un pilar de interpretaciones que llaman al vacío una mirada sin sonrisa, pero dudosa, y un caudal en expansión de cristales neuronales de tiempo eterno y espacio sin espacio buscando preguntas que hacerse.
Se anhela el arrivo de la noche, y con la desesperación se inventa sin pausas, relacionando una estrella con la otra, procurando el negro en todos los detalles, creando una hoja donde aquellos destellos blancos representan comas y puntos y acentos; aquella oscuridad se transforma en oraciones y en frases y en recuerdos... Vastos. Hay más, hasta cuándo, no están. La prisión invisible, encerrarse entre manjares, el suelo y el sueño; el umbral ojival melancólico, jambas estrechas indestructiblemente  débiles.

Configuración de playa color lágrima, donde no se reconoce la frontera entre la arena y el mar, arena y mar... arena y mar. Se entierran los dedos de los pies asustando cangrejos, el sueño y el suelo... Y el aroma regresa. Aquella estructura de pintura o palabras, de un negro detallado y de comas y puntos y acentos; de una prosa con velocidad líquida. Paranormal desnivel, el suelo y el sueño... y una lágrima.

Aquí la boca seca, allá los labios eufóricos. Levitando el corazón escudo, arrastrando el poema espada. Una mascota querida usada en duelos a muerte con un espejo hasta sangrar la dedicación en el ataque, dolor y fortaleza, ¡Dolor y Fortaleza!...

Pero sigue ahí sobre el agua la noche fantasma, sigues ahí, sigues ahí.

5 jul 2013

Cáncer

Después del hastío maldito
Al terminar de arrastrar la sangre de mis pies
Al final de cada beso que se ha diluido en infinito
Al mojarse las manos por limpiar el frío... del vidrio

Seguía cantando, sentado en piedras humeantes
Contando nubes, persecución de escapes... de placeres
Tal vez fueron los pulmones, de tanto respirar, respirar sin aliento
De tanto respirar, sin voluntad el respiro sobre las piedras
Transpiración de hirvientes penas, esmalte de catalizadores

Con estructura de interminable cenicero al urgir la arena
Con el sentido de perdición a la locura de madera rebelde
Como contraria y de escándalo la gárgola en verde perpetuo

Encontré un estado de brillante incertidumbre
Marinera en saladas estancias, una docena de costras...

Mil setecientas gotas de sangre...
Contando nubes entre corredores, lamento gregoriano

Y solitario pero exquisito parecer de gardenias
Al final del hastío, estás aquí... Y sola estás.





24 may 2013

Gris Inevitable


De quién profeza por libros de media luna
Su dicha de justo querer al corazón en cuna
Por maldecir los ojos su criterio de lucha,
Busca una cama y volar con la que escucha
Colgando pasiones o martirios en la pared
Resistiendo la calma ligera a su merced
He con el sentido husmear su boca,
Martillo de balcones que a dos en una,
Escucha con golpes cuando el sabor provoca,
De quién profeza por libros de media luna,
Aquella que escucha y rígida toca
Su dicha de justo querer al corazón en cuna…
¿Dónde están los deberes?
¿De qué se ha perdido en vista el sol?
¿Acaso esconden en ruinas los placeres?
¿Acaso no han dado por sentado lo que abarca el alcohol?
Que me digan al negarme que por un “siempre” te perdí,
Pues me negué que por siempre lloré cual herida planetaria
Y desnudando el soneto que me tienta soledad esteparia,
No menciones sin nuestra culpa lo mucho que a Dios mentí,
Pues resultó ser humano con mi nombre y desdicha y calor
Pues resultó con pies flotando sobre desengaño y mudanzas
Pues resultó conocer atrevido pabellón de venganzas
Pues resultó que ardía sangrante el hueste tablado en honor…
Mis consuelos que envidian el dulce cortar de tus dientes,
Admirando el anegado caer de mis plumas insanas
Comparando el huerto de pascua sin antiguo cobre altanero,
Verguenza de quien goza por trofeos, gentileza sin pendientes,
Regocijo de escarlata por pena de aljuba que esmaltas
¡Merezco estribera de fuego y piel de nahual en mi perchero!

23 may 2013

Pamplinas.

¿Qué han dicho aquellas barricas secas de tanto callarse una uva?

Me han contado las alfombras que intentas el desvelo en tela de búsqueda, ¿Qué has encontrado?
No es solo el hecho de que me he atado a la sinceridad que me permite el hablar con las paredes o ver como se mueven las mismas y corren una tras otra, también es hallarle una salida alterna a un laberinto sin fondo sólido, como materia de estruendos innecesarios.

Y es que le haces tanto mal a tu sistema, que termino por enredarle más nudos a mi cisterna. Tanques que he llenado con luz para observar mis planes de travesuras, pero llegas con cierto afán al desquicio sujetando un remo y me asumes con fuerza la responsabilidad de imitar a los Dioses... como verídico atino al bulto en el cielo con un pedazo de hoja arrancada, pregunto por una justificación a tus actos y te ruego la huida perpetua a lo que te concierne, al dejarme sudar un momento más en la cima del monte pálido de mañana carente de rocío.

Cuando veo agua busco hielos, pero cuando veo hielos busco el whisky. Cuando tengo hambre pienso en pan, pero cuando tengo pan pienso en la última cena, me río, y como hasta saciarme, burlando estúpidas referencias, con tono cínico y ofensivo, también con todo el derecho. Admitir un error es tarea fácil, pero encontrarme un error depende de la oportunidad del intruso que haya merodeado entre mis asuntos para acabarme... por eso es imposible, nunca cuenta, está ahí, pero a nadie debió interesarle.

Le invité un trago a la imaginación dura y terminamos comiendo nueces con el camarero triste, borrachos, y con una cuenta económica infinita. ¿Por qué razón admito la entrada a mi padre al buscar problemas con mi culpa por los errores que ya he admitido? ¿Acaso llorar de arrepentimiento traerá de vuelta al mercado lo destruido? ¿Acaso era necesario mencionar la palabra "mercado" en la pregunta anterior?

En verano es necesario tomar tres baños al día para ser otra persona innecesaria e inútil. Pero una persona que no tome un baño en lo absoluto y será útil como centro de atención para quejas, burlas y comentarios feroces y le caerán a la persona como estiércol de paloma cientos tantos de sanguijuelas depredadoras del acoso para evitar ser vistas como lo que son, estiércol de paloma.

Es fácil hacer un poema sobre una lámpara aplastando una pelota y pasar desapercibido como poeta. Plagio creativo, sigue siendo plagio, la creatividad es estúpida en tal caso y no merece pasar desapercibido, si no darle toda la atención como un plagio de creatividad estúpida, ataquemos con indiferencia a sus intenciones y con ira de martillo a aquél pobre cuerdo queriendo ser artista.

Con los minutos contados de sueño esta noche, la suma siempre es igual a cero, nada, inexistente, invisibles cifras, sin sentido de haberlas contado en un principio, sin sentido si quiera el haber esperado con ganas el querer contarlos en algún momento de la noche. Y se acerca la hora en la que es fácil no darle importancia a la hora y bajar por un café, subir y encender la televisión, porque es más fácil abrir un libro, pero el reto es intrigante, siempre es bueno dejar a un lado lo sano para sentirse enfermo y así saber que aún se está lo suficientemente vivo como para curarse.

Antes de los caprichos están los instintos, prefiero el anonimato, por eso tomaré otro baño, el segundo en la noche... incapacidad de sentirme cómodo si lo que moja mi piel no es agua. Asqueroso.

Busco desvelos, los vendo aparte.

21 may 2013

Duda de dos.

Entretenido en un interfaz de colores de irracionalidad satisfactoria, cargué con cierta inexacta imposible roca inmensa en mis estribos falsos, que ahora solo transpiran luz artificial de huecos aparentando ser cautivadores...

¿Alguien ahí afuera dispuesta a un retoque de tambores externos de estulticia, marcados por sencillos y repetitivos cultos extintos?
Fugaz de residuos perdidos, ¿conoces mi paradoja en acertijos?
¿Conoces el café y la hora en el lugar eficaces de derrumbes melódicos?
¿Conoces los rumbos lagrimales de los himnos a los cuales profeso con incondicional audacia?

No estaré ahí cuando marches en partida, coloquial y vulgar nefasto predestinaje... Punto, otro punto y me regresas a punta mortal del látigo mayéutica proporcional al estruendo del susurro, como números de esfuerzos in media res en causa última. Granizos utopías nublan querer enjaulado, ¿sigues ahí? ... ¿aún me quieres?

Largo, largo parecer interminable, con juego de palabras. Responsable de tus festejos en corrientes alternas de energía, ¿mundos? indescifrables martirios en la pureza... vacaciones, tortuosas.
Entrega nupcial de presagios, ¿acaso juegas al bienestar de tu suplicio?
Solemne expresión de euferismos, ¿acaso mantienes sin rumbo lo estratégico mutuo?
Opción de una sola elección para mi programar de enlaces, ¿entiendes, acaso, tu soledad sin la mía?
Inverosímil reflejo de mis gustos en particular, ¿has leído a un león en marte? ... lo suponía.

Cables de mis planes virtuosos con respectivas Valquirias mudas al acecho del  contratiempo.

Control, control sobre todas las cosas. ¿a voluntad?

¿Quién eres?

24 mar 2013

Mañana de noche.

La canela corrompe. Se los juro, he estado tan ocupado mintiendo durante las peleas de martirios contra placeres que ya no sé si mentir o sentir un orgasmo. Se los juro, que la canela corrompe, siendo perfume, siendo condimento, siendo especia, siendo sueño, siendo costal o rama. La franela ensucia. Se los juro, que mientras la fantasía de aquél muro mientras ves, era intento de esclavitud. El cerebro de los estultos consulta la libertina tercera persona, pero dices sin hablar nada, como ciego. Se los juro.

Los colores enamoran de los lugares dentro de los ecos, pero el toque de la muerte ata los prejuicios. Cae el agua. Se los juro, cae en fe. Pienso, que cambios al alba se corrompen, porque la canela corrompo. Se los juro, creo.

Amenazo las montañas, presentimiento de noche, con tonos largos y abandonos. Lámpara, con hijos, de  cloacas siniestras, y flores.

Miento. Se los juro, he de dormir, porque un cuero de mineralizada identidad vuela durante las danzas.

23 mar 2013

Quererte tanto.

Grito las tenencias del reloj, constante perpetrador de silencios, perito de los callados.
Lleno de colonias aquella estrategia cerebral que llaman nostalgia, siendo la fracción cuerda cerebral en letras perdidas. Y apago la luz que quiere tener conciencia propia y tormentar las estrellas que anhelo ver cuando conquista el sol, pero sangro las heridas de la luna y me encuentro perdido, al final del pequeño viaje, nuestro pequeño viaje a donde no existe el viento.
Quiero encontrar las teclas que simbolicen sueltos tus sueños, como algo esperado de los poetas, sin estar escondido, sin metáforas.

Eléctrica arena, alguna vez te escribí, carente de preámbulos suficientes. Mantienes la brevedad de esqueletos tántricos,  y me dejas entrar. He muerto porque no vivo en mí, en nada, soy el no-ser que Anaxímenes perdió cuando le tomaron el pelo y le elogiaban. Cuelgan los canelos fúnebres, la vainilla de la mentira, la sustancia del chocolate en tus retinas.

Me despiertas, es bueno contar luces, logras provocarme percibir cosas buenas. Descarga tras descarga te busqué ciego, te encontré mientras mi cuerpo estaba maldito, ahora dependo de mí y Cronos me espera en las puertas. Flautas de Pan, el cisne de Zeus, el rayo de Hera, el silencio de los Nibelungos, ¿Seré capaz de perdonarme por quererte tanto?

19 mar 2013

Óleo Crudo.

La Luz de tu desvelo enfría sin miedo la tierra
en hallazgos sueltos al magma incoloro,
que de tu arena sangran nuestros duelos
  Ráfagas de besos,
     cuando me desarmas.

La certidumbre navega en vapor diestro
tiene costumbres políglotas siniestras,
que de tonos en venta de abstinencias,
se retocan las nubes que hemos comprado
  y sueltan con nuestros ojos
     las canciones estacionales.

Vamos a quemarnos en el río
evitando tu madrugada y la luz de tu frío,
escuchando la cabalgata de los anatemas
sin oro estrecho de ebriedad en cadenas
  como han aprisionado tus respiros.

     Me has retado pinturas
soy tu modelo surrealista
         solo para crear mentiras
           como parecen tus locuras
porque no necesitan serlo.

Somos un festival de entierros
 mofas de aquél museo de muertos
  como bailan tuyas, bailan las flores
    sobre la tumba de sus conciertos

Vamos a sentir la tierra
que ha enfriado la luz

   Iluminando nuestros calientes desvelos...

_____

25 feb 2013

Corriente Alterna.

Se rompió el cristal en silencio, azotando las palabras al son de la sonrisa. Quería la mortificación de la sangre sobre los lienzos, sujetando el polvo. Estaba esclavizado a la arena y sin embargo no emanaba calor como las demás dunas que la veían morada queriendo ser azul, cuando era de color rojo y quería ser verde, se sentía negra y se veía transparente en el espejo.

Manejaba el Cadillac de regreso a su casa y de la nada dejó de conducir, tengo buenos reflejos, tienes excelentes mañas, no perdió el camino ni un solo segundo, veía el césped cuando dejó de distraerse por el pasto. Pensaba en la velocidad de propagación de la luz, ¿Sería un verde diferente el que ilumina la mitad de la brecha entre el tiempo de recorrido con la distancia recorrida y la que está por recorrer? ¿Sería un espejo el movimiento? Parecía de hecho un verde más claro cuando menos claro se veía, parecido a la falta de definición contenida en una rueda en movimiento, ya que se notan los espacios negros por falta de luz en un plateado mate o cromado plata o asqueroso violeta cuando la rueda abandona la inercia. Le parecía extraño observar el césped y ver el pasto que se avecina, mientras pasa un tordo a 36 km/h a una distancia de 15 metros de la llanta derecha delantera y el negro del caucho coincidía con el de las alas incluso en la momentánea, instantánea, efímera, temporal falta de claridad cuando ambas están en movimiento, entonces movió los ojos por medio segundo para darle un reojo al tiempo marcado en el reloj digital del tablero, teniendo conocimiento de diez minutos pasando la hora real, pero ¿Hora real?, si un reloj marca las 3 con diez minutos y cuatro segundos mientras otro reloj marca las 3 con diez minutos y ocho segundos y al mismo tiempo un cuarto reloj, porque cuenta el suyo, marca las 3 con diez minutos y veinte segundos y al acabar otro segundo del primer reloj, el tercero lleva apenas medio segundo y justo cuando se nota el cambio y el no-cambio el segundo ya había cambiado de segundo al promedio del primer y del tercer reloj, ¿Cuál es el tiempo real? Siempre imaginé que las líneas del pavimento demuestran que son bloques gigantes de concreto puestos por una grúa y pegados a la tierra con cola y que los baches deberían desaparecer con todos las gomas de mascar tiradas en todas partes, frena, cedo el paso, acelera, vuelta, acelera, velocidad constante de 23 km/h y me convierto en payaso para pasar a 6.8 mm de la redonda orilla metálica de la advertencia reglamentaria de límite de velocidad, en ese momento recuerda que disfruta mofarse de los oficiales que disfrutan mofarse de los transeúntes con una ceña que expresa una orden de desaceleración, ésto gracias a un estático arranque de revoluciones al motor, benditos sean los autos no-automáticos.

Hablo solo todo el tiempo pero casi nunca uso la voz, no pensaba, pero pienso que pensaba que no lo hacía al hablar con pensamiento, cuando es voz al final de todo, sin necesidad de vibración en las cuerdas vocales, bucales, volcanes. Fauvismo, dadaísmo, el sol, todos ven al conductor del otro lado de la calle cuando van pasando en sentido contrario, o bien, dirigiéndose contrariamente al conductor que se esfuerza por apagar el auto y levantarse del asiento y salir y abrir la cajuela y cerrarla y ahora sí puedes dejar de fingir indiferencia a su molesta presencia óptica en tus actos, entra a la casa, ¿Y si no es solo por velocidad de las alas de aquél tordo relativo al efecto pantalla del caucho de la llanta delantera derecha si no también el tercer negro en discordia que denotan mis pupilas? ¿Dejar la mochila en las escaleras o subir? Ya estás arriba, déjala y ve a cometer el tedioso acto de presencia en la cocina porque ya hasta parece que quieres que te vean muerto. Desconectado del mundo mundial y sonrisa de recuerdo. No me vean no soy invisible ¿Hola? ¡Aquí no estoy!

"Señoras y señores, se les informa que no se permite la estadía y presencia de ustedes, agregando y solicitando necesitamos la presencia y estadía de los necesitados caballeros con sus respectivas damas y damitas con caballerositos solicitados a la sala si. Bueno, Damas y Cab... ¿Hola?... La función a terminado."

Flautas con barbacoa que asco que rico, las comeré, que asco, después, que rico. Subió a mi dormitorio con la mochila a mis espaldas, nótese que la mochila está rota, ahí en su espacio supo acomodarse una computadora portátil y su respectivo cargador de corriente alterna, fue rota por un quién quien no pudo haber sido yo pero tal vez él si, el muy bastardo, yo muy canalla, mnah, ni modo, se mandó a arreglar con una sorpresa en el software al regresarla... No había software. Jalando los cables y los cables que conectan otros cables en forma de extensión de más cables y todo es un cablerío, posición en el inodoro, encender un cigarrillo a regresar al mundo mundial y sonrisa de recuerdo. Jodo, jode, jodes, joden y todo es una jodedera, y sonrisa de recuerdo. Mis días se van cuando se quedan, y todo es una mañanera.

Fue especialmente gracioso dar conocimiento de que mis ojos veían unos ojos... Una noche tibia de etc, sobre una banqueta fabricada voluntariamente de etc, siluetas poéticas de belleza en tí. Entrando, vi el piano abandonado ¿Cuándo será posible perfeccionar mi técnica que aun no empiezo a practicar porque no sé tocar el piano? Y tocar cuerpos de cristal con esa voz que no usa, me has enamorado, sigo cantando hoy, mañana sigo cantando hoy, mañana sigo cantando hoy, hoy no sé si estaré cantando.

Canto Primero



Me bombardean la cabeza los notorios crímenes del tiempo, no entiendo porque otras cabezas son cómplices! Me recuesto en la vida, mientras el fuerte viento me levanta y me avienta de nuevo al suelo, pero esto se me hace extraordinariamente divertido, como saltar de un trampolín y dejarse caer para volver a saltar, a veces caes de pie y se siente una presión dura y fría en la parte posterior del cuerpo, a veces caes paralelo al horizonte sea boca arriba o boca abajo, a veces caes sentado y dejándote llevar o a veces caes de rodillas con la necesidad de caer en una posición diferente. Virtual trascendencia, llevando a cabo mis necesidades humanas, iluminando la esencia fatal, El Respiro de La Muerte, un poco de cáncer mientras observo el lava-manos o volteando a ver de vez en cuando la regadera esperando ver en el reflejo algún fantasma o rostros horribles efecto de visiones muertas. Lo que más se observa en la video cámara trastornada es una toalla blanca, a veces dos, a veces azul, una bomba de humo. Los clichés poéticos se cansaron de mi. Recuento de memorias, como las cuentas, como gastar dinero, debo lo suficiente como para dejar de pensar y la risueña perseverancia del guerrero se burla del intento de homicidio que escupe la depresión. Capricho en el cuarto de baño, ¡NO QUIERO Y PUNTO! ¿Por qué? ¡PORQUE NO Y PUNTO! Y otros miles de puntos más se suman al final del conjunto de frases egoístas. Todo es de colores alternados: Blanco, Azul, blanco, Azul, Blanco, Café, Azul, Blanco, Negro, Azul, Blanco y la conclusión del prisma siempre será Azul, Blanco y Negro en todos sus tonos y formas. Una ventana, a veces DOS, un champú para la caspa, una retorcida imagen de mis invisibles impulsos en la transparencia y flores, una tienda de acampar perdida y confundida, ¡no sabe donde esta! ¿Qué hace aquí? Rota, mal gastada, desgastada, inútil, tan inútil como es moverla a donde pertenece, como llevar carne al plato de una mesa donde el solitario individuo es victima de la ironía, dos sillas, una boca. Se ahorran las ilusiones. Sí, si tengo una amistad secreta con la pared, cuando peleamos, la impotencia arrebata el lugar del impulso, en reacción de un grito enfurecido y holostérico. La sangre que mi amigo lleva en su ropaje no es suya ¿Qué haces despierto? Y habla por mí el disparo óptico bipolar. ¡Fuma todo lo que quieras! Si la vida no es vida, tú eres el que vive, sí, mucho gusto me llamo cáncer, ¿Tienes fuego? Vibraciones visuales; el tiempo no agrede, perdona. Anda, el inodoro me responde con un sonido solo cuando es hora de partir, como el sabio viejo que se siente a escuchar para responder de una manera que obliga a callarnos y a salir de ahí. Es hora de apagar la luz, abrir la puerta lo suficiente quepa y poder huir, azotando la puerta y el recuerdo en silencio. Que las bailarinas del flaco se escapan, la Parca Blanca. Me tocó la maldición de ser un humano, me toco la bendición de vivir. Buenas noches espejo, me voy a embrujar con mi novia aunque me mate, al fin y al cabo resucito como lo he hecho durante casi 18 años, morir y resucitar para vestirse rápido que llego tarde, muero para después despertarme. Hola, mi amor, ya regrese, ¿me preparaste la cena? Excelente... SORPRESA! Hoy, si vengo dormido.

Tres puntos verdes, victimas de la luz, que esas se encarguen de la adicción a lo que nos separa. ¡Que gusto! Mis amantes brindan buen trato, se portan mejor cuando no se mueven; sería espantoso si un día llegaran a moverse por si solas. Perdí mis dedos, están donde deben pero los perdí, es un viaje ¿me entiendes? En autobús, tu destino es otro viaje que haces sin hacer nada, ¿la cena de hoy? ¡No sé! En mi matrimonio nocturno la sorpresa es la cena. Hoy podría ser pisar la luna, podría ser un nuevo romance o podría estar enojada y darme de cenar otro fantasma, el punto es que siempre me lo tengo que comer. Cuando ella se va a ningún lugar me deja envuelto en aluminio otro muertito para que se me suba. A veces la lujuria me atrasa y llego tarde y la culpa me canta Luis Eduardo Auté. Se escucha Dentro como ambiental. ¿La recuerdas? Cuando en el viaje llueve es cuando la flaca se escapa y me atormenta, por lo que al camión la tormenta reduce velocidad. Al conductor, el que maneja, en ocasiones, nada literalmente, esos sermones suelen ser en días bizarros demasiado transparentes, recuerdo cuando la irresponsabilidad mía me hizo perder el camión, pasando la noche sobre la configuración electrónica del bromo, encima de la elipse y parábola. Todas se llaman María, ¿Por qué? Yo digo que es el nombre en fuera de lugar cuando le quedan 20 segundo al partido y el gol del gane nunca aparece hasta que la flaca me avisa su visita a mis pulmones. Si la flaca dejó regalo sabor melancolía, tu inquietud se torna en Luna, una Luna Blanca en medio de lo que tu estás en medio, un obscuro y paz, soledad tranquilizante, ya mero llegamos, estoy esperando el momento en el que dejes este aparato para que el conductor, el que no maneja, vuelva a encender el motor. Buenas noches Luna, buenas noches.


¿Dónde estás? ¿Venganza? ¿Voluntad? ¿De quién te estas vengando? Perpetrador de la pesadilla fallecida en el ansioso intento de respirar fuera del mar; Pero si vivía en ciudad de sirenas! Las sirenas no existen en mi pueblo. Poco a poco fui subiendo hacia la superficie sin saber que me esperaba una tormenta, las olas me ahogaban pero no me empujaban hacia el fondo, tal vez la juventud se trata de sufrir golpes que tú solo te provocas. Pero el niño necio entre más golpes recibías más golpes querías sentir, en veces es mejor el silencio que el sonido cónico, en veces es mejor no escucharte que escuchar la calma. Pero la guerra es la paz del futuro. Aunque si me llevaron a la orilla, hay momentos en los que Poseidón me susurra entre la espuma blanca, reclamando lo que me pertenecía. Un alto porcentaje final eran las mejores curvas de la sirena más irresistible, pero me quede en la orilla, sufriendo la sacudida de los huracanes mientras me embriagaba de mentiras y falsas promesas prometidas por mí a mí mismo.
¿Qué juras tú? El niño poeta que solo conoce la palabra del reflejo antes del choque después de chocar las veces que no quiero ni contar por miedo al miedo.
¿Qué sabes tú! El joven escritor que alguna vez hacía el amor con la sabiduría y el conocimiento, te ganó la seducción de la experiencia que aún no tocaba tu puerta
¿Qué escribes? Tecleando para mentir excusas a la despreocupación poniendo una llanta en sentido contrario, distraído
¿Qué gano? ¿Qué pierdo?

La memoria que alguna vez fui; si miro hacia atrás esperando que mis pies se deformen para poder estar bien formados, sin respuesta, sin cambio. Porque estás seguro que podrás salir adelante. Serán los golpes físicos que yacen en el sótano del hubiera. Y si, hubiera sido feliz. Me dediqué a no dedicarme a nada. Al incómodo placer, el que duele y lastima, como heroína. Sentado una vez más en el no puedo, analizando mi analizo todo. Aprendiendo a no aprender de lo aprendido. Mi puntualidad de llegar a la hora impuntual. Mi disciplina en la rebeldía.
¿Qué te hace más grande? ¿Ser más pequeño?

Te hace insensible sentir lástima por ti mismo. Dejas morir al amor de tu vida mientras observas con lágrimas en los ojos sin hacer absolutamente nada. ¿Impotencia? No, eres más capaz que yo, te pertenecen un cuerpo, manos, pies, ojos, pero no los tienes. Recuerda que la sordera es voluntaria si no tienes a quién escuchar, crees que no escuchas hasta que yo me lo creo. Pero...
¿Qué crees tú? El inmaduro que está seguro que creer es poder, solo me insultas para sentir odio hacia los dos. Duerme hoy, para despertar mañana viceversa, etc. Tu novia te sorprende cada noche, sabes que si no es una buena cena, será una lencería de encaje negro, dispuesta a hacerse cargo de estar jalando los talones mientras el cuello entumecido te obliga a recibir con fuerza el 8 con 3 minutos.
Actúa, eres actor, ¿no? Tu papel será SER ALGUIEN.


Canto Segundo